2 de junio 2023

Presentación de la publicación «Rafael Maneo en Navarra»

 

“La pena va acompañada de la grandeza de una memoria que me hará recordar estos días en que mi obra estaba expuesta en la Casa del Almirante”, con esta frase el arquitecto tudelano, Rafael Moneo, ha terminado su intervención .

El pasado domingo, la Casa del Almirante de Tudela clausuró la exposición retrospectiva de la obra del arquitecto tudelano Rafael Moneo. De esta manera, concluyó una muestra que estuvo expuesta previamente en el Archivo de Navarra de Pamplona y, posteriormente, en su Tudela natal.

Con el objetivo de testimoniar y dar continuidad a esta exposición, el viernes anterior se presentó en la misma Casa del Almirante un catálogo que recogía los principales atractivos de la muestra.

Al acto acudió el propio Rafael Moneo, quien había sido galardonado con el Premio Pritzker de Arquitectura en 1996. Durante su intervención, expresó su satisfacción por poder contar con ese catálogo, que aseguraba que evitaría que la exposición se desvaneciera como hojas arrastradas por el viento. Sin embargo, también admitió sentir tristeza por el vacío que le quedaría cuando la exposición cerrara sus puertas en esa Casa del Almirante que ocupaba en ese momento.

Durante su discurso frente al centenar de personas que asistieron a la presentación del catálogo, Moneo hizo referencia a dos proyectos expuestos en la muestra, ambos pendientes de ejecución, que tenían una gran importancia para el futuro inmediato de Tudela.

Uno de ellos era el barrio de Gardachales, una iniciativa que incluía más de 3.000 viviendas y un amplio parque de 40.000 metros cuadrados. Moneo indicó que ese proyecto merecía su confianza para que Tudela se expandiera.

El segundo proyecto era la restauración de Sementales, el antiguo convento de San Francisco del siglo XV, que el ayuntamiento deseaba convertir en un centro cultural. Moneo resaltó que, más allá de los servicios que el edificio brindaría a la ciudad, su restauración tendría efectos urbanísticos secundarios en la zona del Queiles, en dirección al Casco Antiguo, el paseo del Prado y la plaza de los Fueros.

Por último, el arquitecto mostró su profundo agradecimiento a Navarra por permitir que parte de su obra quedara en Pamplona y Tudela.

Fotografías cedidas por Blanca Aldanondo

Diario de Navarra

Noticias de Navarra

Galería