La muestra, organizada por la Fundación María Forcada, podrá visitarse del 29 de octubre al 10 de enero en la Casa del Almirante
La Casa del Almirante acogerá del 29 de octubre de 2026 al 10 de enero de 2027 la exposición “Morir en Groenlandia. Kalaallit Nunaanni toquneq”, del artista Javier Balda (Pamplona, 1958), organizada por la Fundación María Forcada. La propuesta explora la incertidumbre del presente a través de la pintura, el collage y la experimentación con la materia.
El título alude, con ironía y distancia, a la posibilidad de vernos afectados por decisiones geopolíticas sobre un territorio lejano, mítico y frío. Groenlandia se convierte así en una referencia simbólica de una realidad global que desborda nuestra comprensión cotidiana y que constituye el contexto en el que se ha desarrollado este trabajo.
Ante un presente marcado por las tensiones geopolíticas y las controversias sociales, Balda incorpora a su práctica artística la inestabilidad de su entorno. Las obras se construyen mediante estructuras intuitivas y collages abstractos, en los que la superposición de acciones y materiales da lugar a nuevas formas.
Frente a la ligereza de la imagen digital, estas piezas reivindican la fricción, la opacidad y la imperfección de la materia. El color introduce un eco frío y austero de esa Groenlandia mental donde, como plantea el texto de la muestra, se congela y se derrite el sentido común de nuestra época.
Las superficies se activan mediante la acumulación de gestos, volúmenes y capas de materiales. Los cuadros se construyen a través del propio desorden, con una apariencia abierta que evita lo acabado y definitivo. En ellos, la inquietud interior y exterior encuentra un espacio de reconocimiento y estímulo visual frente a la incertidumbre.
El recorrido incorpora en la segunda planta “Paisajes callados”, una breve serie que indaga en la memoria íntima, el recuerdo familiar y la propia práctica pictórica. Estas obras parten de paisajes realizados por el padre del artista durante una etapa final de su trayectoria creativa.
A través de la materia, el color y la superposición de planos, Balda transforma esas imágenes en nuevos paisajes, recreados y distorsionados. La intervención permite reinterpretar y rescatar el pasado afectivo, convirtiendo las pérdidas, los silencios y las limitaciones de las obras originales en una nueva forma de permanencia poética.




